Actitud de los Padres

No castigar nunca al niño cuando se orine. Ni física, ni psicológica ni socialmente.

La enuresis, si bien no es una enfermedad, es un problema que en ese momento el niño no puede superar, y lo que necesita de los padres es comprensión, que no complacencia para superar el problema.

Cuando el niño es castigado por orinarse, tenderá a sentirse culpable sobre algo que no pueden controlar, por lo que desarrollará conductas depresivas o agresivas, según los casos.

Paliar los efectos aversivos de la enuresis. El orinarse por la noche lleva consigo una serie de efectos negativos sobre el niño, tales como dormir húmedo, mojar las sábanas, mantener una higiene especial para no oler a orina, no poder salir de excursión, no poder dormir en casa de amigos y familiares, etc.

Los padres, cuanto más intenten tapar el problema del hijo, más están reforzando negativamente la conducta de ser enurético, con lo cual la conducta de orinarse se consolida. Con ello no queremos decir que no haya que evitar las consecuencias negativas de la enuresis, pero debe ser él quien ponga en funcionamiento los mecanismos necesarios para disminuir los problemas derivados de su enuresis. Es una manera de actuar de forma madura, activa y responsable.

Nunca humillar o avergonzar públicamente al niño.

Nunca levantar al niño por la noche. Si lo hacemos, no le ayudamos a crear el mecanismo interno de despertarse asociado a las ganas de orinar, únicamente evitamos que se orine esa noche

Conducta del Niño

No utilizar pañales, ya que estos enmascaran la sensación mojado/seco y constituyen un consentimiento latente para orinarse.

Al mismo tiempo, eliminan las consecuencias aversivas derivadas de la micción, así como la sensación propioceptiva en el cuerpo del usuario al sentirse húmedo.

El niño se despreocupa y no puede crear el mecanismo de despertarse cuando siente ganas de orinar.

Alimentación

No tomar los alimentos que a continuación referimos, después de la comida, o a partir de las 4 de la tarde, ya que modifican el tono neurovegetativo del niño y que pueden inhibir o estimular el sistema nervioso central.
· Bebidas espumosas: Coca-Cola, Fanta, etc.
· Especias y picantes: salazones, embutidos, escabeches, etc.
· Chocolate y derivados: batidos, Nocilla, Cola-Cao, etc.
· Quesos curados.
· Leche de vaca.
· Plátanos.
· Pescado azul y mariscos.
· Cítricos: naranja, limón y pomelo.
· Espárragos.
Restringir la toma de líquidos antes de dormir.
Es cierto que al beber menos se produce menos orina, pero impide el aprendizaje de los mecanismos neuromusculares del despertar ante la necesidad de orinar.

Finalización del Tratamiento

Para concluir el tratamiento es necesario haber conseguido 5 noches secas, a partir de dicho éxito seguiremos poniendo el Pipistop® durante 15 noches. Esto es para reforzar la autoestima del niño/a y para que sea el propio niño/a el que se dé cuenta que ya no necesita la ayuda del Pipistop® .